| 1 cuota de $189.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $189.900,00 |
| 3 cuotas de $63.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $189.900,00 |
| 6 cuotas de $31.650,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $189.900,00 |
| 2 cuotas de $94.950,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $189.900,00 |
En los años 70, Ferrari necesitaba volver a la cima de la Fórmula 1.
Para lograrlo apostó por un piloto austríaco obsesivo, metódico y brutalmente honesto: Niki Lauda.
Lauda no era el típico piloto carismático del paddock.
Era analítico, directo y obsesivo con cada detalle del auto. Pasaba horas con los ingenieros entendiendo el comportamiento de la Ferrari, buscando siempre una décima más.
Esa mentalidad transformó al equipo.
En 1975, al volante de la Ferrari 312T, Lauda devolvió el campeonato del mundo a Maranello después de más de una década. Un año después, tras uno de los accidentes más duros en la historia de la Fórmula 1, volvió a subirse al auto apenas semanas más tarde. Un acto de determinación que terminó de convertirlo en leyenda.
Lauda y Ferrari marcaron una de las épocas más intensas del automovilismo.
Esta campera toma inspiración de ese universo:
los paddocks europeos, los sponsors históricos y la estética de una Fórmula 1 donde cada carrera era una batalla.