Se acuerdan cuando hubo un momento en la Formula 1 no solo se corría?! Se diseñaba.
Los equipos no eran marcas prolijas.
Eran identidades.
En ese universo aparece Jordan Grand Prix.
Amarillo absoluto. Irreverente. Inconfundible.
La avispa. El ruido. La presencia.
Una estética que quedo grabada en nosotros, los amantes de los liverys vibrantes. con una identidad propia que iba mucho más allá de la ingeniería.
Era otra Fórmula 1.
Más gráfica. Más física. Más viva.
Esta remera no es solo una referencia.
Es traer de vuelta una forma de ver el deporte.
Donde cada equipo tenía alma.
Y cada diseño decía algo.
Y como decia Eddie: "Qué vuelvan los V10s!"